Cuenta la leyenda
de aquel viejo ermitaño
hombre de ciudad antaño
que no supo comprender
el movimiento torpe de las marionetas
en la rueda del poder
que creamos nosotros mismos
por el hecho de tener
lo que sustenta a los afamados ,
pues riquezas por doquier.
Vaya pobre desgraciado
el montañero al creer
que la plata le daba la vida
y el oro un immenso placer
no se habia dado cuenta
haver perdido en el ayer
esos pequeños detalles
que nos hacen como ser.
El amor el sol o la luna
le sonaban tan extraño
cegado en su cruel avarícia
cegado en el mas vil engaño.
Pues dicen de este personaje
que después de un mal viaje
subió a la mas alta cima
y lanzó un desgarrado grito
tan fuerte fue el estruendo
que llego alcanzar el infinito
después cayó desplomado
un rayo causó el delito.
Desde entonces hasta nuestros días
vive en el "prado del norte"
un paraje de ensueño y fantasia
donde no existe el derroche
pero si la paz y harmonía.
Su alma
su interior
su locura
y el dinero
a la basura.
viernes, 24 de noviembre de 2006
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2 comentarios:
Poderoso caballero don Dinero!
El dinero no trae la felicidad,solo la compra,pero no se puede vender lo que no tiene precio.
Un gusto tu escrito.
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